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Estudiantes de la UNAC lideraron una jornada de ayuda humanitaria que benefició a más de 120 hogares afectados por el terremoto en el Valle del Cauca y el Eje Cafetero

Un grupo de jóvenes de la Corporación Universitaria Adventista se movilizó como voluntarios para apoyar a las familias golpeadas por el fuerte sismo que sacudió el occidente de Colombia y el Eje Cafetero el pasado 10 de agosto. La jornada, que comenzó con 8 estudiantes y terminó con 17 voluntarios sirviendo en el terreno, dejó más de 120 hogares beneficiados, 120 mercados entregados y más de 5 millones de pesos recibidos en ayudas económicas.

Una salida que creció en el camino

El equipo salió inicialmente con 8 jóvenes. En el trayecto se fueron sumando más voluntarios hasta completar los 17 que estuvieron activos en labores de empaque, clasificación de ropa y productos de higiene, entrega, oración, conducción y logística. De ellos, 16 son estudiantes de la UNAC, provenientes de programas como Teología, Contaduría, Ingeniería Industrial, Marketing y Comunicación Digital, Licenciatura en Educación Infantil, Licenciatura en Español e Inglés y Licenciatura en Educación Religiosa. A la jornada se unió también, de manera solidaria, un estudiante de Derecho de otra universidad de la ciudad.

“El grupo creció en el camino: unos viajaron, otros se quedaron empacando, y todos aportaron desde donde podían servir mejor”, cuenta Sebastián Arenas, estudiante de Marketing y Comunicación Digital y uno de los voluntarios que participó en la jornada.

Antes de emprender la ruta, el equipo clasificó y organizó cada tipo de ayuda: alimentos para armar mercados familiares, cerca de 300 kilogramos de ropa y elementos de higiene separados por hogar. “La ayuda no salió improvisada; salió empacada, contada y orientada a familias concretas”, agrega Sebastián.

Un recorrido que se ajustó según la necesidad

La ruta no fue fija: se fue definiendo según dónde había más urgencia. El equipo pasó por Argelia (Valle), donde el alcalde del municipio abrió una conexión clave para las siguientes etapas; Florida, donde acompañaron en oración a más de 200 personas en el coliseo municipal, en un momento especialmente sensible para la comunidad; Pereira, que funcionó como base de organización; Arabia, donde se hizo entrega directa de ayudas; y La Castalia, donde los mercados fueron entregados con seguimiento posterior a familias de la comunidad.

En La Castalia, el equipo mantuvo contacto cercano con Javier y Nancy, residentes cuyas viviendas resultaron agrietadas y en riesgo tras el terremoto; a Nancy, además, se le brindó acompañamiento para evacuar su casa de forma segura ante el riesgo de colapso. Junto con miembros de la comunidad adventista de Pereira e ingenieros, ya se gestiona apoyo de vivienda para Javier, Nancy y Fidel, otro residente de la zona también afectado por el sismo.

El impacto en cifras

  • Más de 120 mercados entregados y 120 hogares beneficiados
  • 300 kilogramos de ropa entregada
  • Más de 100 kilogramos de plátano donados por un empresario exportador
  • Más de 200 personas acompañadas en oración
  • Más de 5 millones de pesos recibidos en ayudas económicas, de los cuales 1 millón quedó reservado en la universidad para apoyar a la propia comunidad UNAC

A los aportes del equipo se sumaron una fundación aliada, personas de Medellín y aportes particulares que permitieron llegar a más hogares de los inicialmente previstos.

Un mensaje que queda después de la jornada

Los estudiantes coincidieron en que esta experiencia reafirma el propósito de su formación: “prepararnos no solo como profesionales, sino como seres humanos capaces de servir”, afirma Sebastián Arenas. Desde la UNAC celebramos el compromiso y la entrega de cada uno de ellos en esta labor. Todos los voluntarios regresaron sin accidentes ni novedades graves de salud.

“Servir también educa: forma manos fuertes, corazones sensibles y jóvenes listos para la misión”, concluye Sebastián Arenas.

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