Con tan solo 16 años, Juan Pablo Guetio Rojas, estudiante de primer semestre de Ingeniería de Sistemas, se convirtió en uno de los beneficiarios del Programa de Atención a Víctimas del Conflicto Armado (PEVCA) para el periodo académico 2026-1 . Este beneficio contempla el no cobro de los derechos de inscripción y la exención del 50% del valor de la matrícula durante el primer semestre, facilitando así su acceso a la educación superior.
Proveniente de Corinto, Cauca —un municipio históricamente marcado por la violencia y con limitadas oportunidades para los jóvenes— Juan Pablo decidió no permitir que el contexto definiera su destino. “Para mí, esta beca no es solo una ayuda económica, es la muestra de mi resiliencia. Significa que mi pasado no define mi futuro y que, a través del estudio en una institución de Educación Superior como lo es la UNAC, puedo transformar el dolor en conocimiento para servir a mi país”, expresó .
Aunque actualmente cursa Ingeniería de Sistemas, área en la que proyecta su futuro profesional gracias a su afinidad con las matemáticas y la tecnología, reconoce que también siente un profundo interés por la Teología y el conocimiento de Dios. Su decisión académica refleja el deseo de impactar la sociedad desde nuevos escenarios, aportando soluciones y esperanza desde el ámbito tecnológico.
Beca Víctimas del Conflicto Armado Colombiano: una ventana para impulsar la resiliencia y los sueños de los jóvenes
Desde el año 2021, la UNAC otorga un descuento especial denominado Beca Víctimas del Conflicto Armado Colombiano, como parte de su compromiso con la equidad, la inclusión y la reparación social a través de la educación. Esta iniciativa busca facilitar el acceso de jóvenes provenientes de territorios afectados por la violencia a programas de educación superior con acompañamiento institucional. A la fecha, la institución ha destinado aproximadamente 54 millones de pesos en apoyos económicos bajo esta modalidad, reafirmando su vocación de servicio y transformación social.
Historias como la de Juan Pablo Guetio evidencian que la educación no solo abre puertas académicas y profesionales, sino que también se convierte en un camino de restauración personal y construcción de futuro. Como él mismo anima a otros jóvenes: “Por más miedo que tengan de estudiar, hay que vencerlo y hacer el esfuerzo, porque aunque sea difícil, el estudio abre puertas. Aunque los resultados no se vean de inmediato, poco a poco se van viendo. Esa es la idea” .
De esta manera, la UNAC continúa alineando su quehacer educativo con su misión formativa integral, acompañando a quienes deciden convertir la adversidad en un motor de cambio.


