En el marco de la asignatura Legislación y Políticas Educativas de la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación, la estudiante Alisson Osorio, del programa de Licenciatura en Música, lideró la campaña de cultura ciudadana “Un campus para todos”, una iniciativa orientada a sensibilizar a la comunidad universitaria sobre la importancia de la empatía, la inclusión y la accesibilidad para las personas con discapacidad visual.
Alisson, quien cursa sexto semestre, encontró en la Corporación Universitaria Adventista un programa alineado con sus intereses formativos y su vocación artística. Según comparte, eligió la institución motivada por la riqueza del plan de estudios y por el valor formativo de la carrera. Su historia con la música, sin embargo, comenzó mucho antes de llegar a la institución. Desde muy pequeña mostró una afinidad especial por los sonidos y los instrumentos, un interés que fue creciendo con el tiempo y consolidándose a través de distintos procesos de formación.
Su acercamiento inicial a la música se dio en 2014, cuando inició su proceso en una fundación musical. Allí tuvo sus primeros aprendizajes con la flauta dulce, guiada por su profesora Mónica Pérez, a quien reconoce como una de las personas que más ha influido en su camino. Más adelante amplió su formación al violín y posteriormente a la guitarra, instrumento que hoy continúa perfeccionando en la UNAC. Para Alisson, sus docentes han sido referentes importantes en la construcción de su proyecto de vida.
La experiencia universitaria también le ha permitido identificar desafíos relacionados con la accesibilidad dentro del campus. A partir de su propia vivencia surgió la idea de desarrollar “Un campus para todos”, una propuesta pedagógica y vivencial pensada para ayudar a otros estudiantes a comprender, desde una experiencia cercana, algunas de las barreras que enfrentan diariamente las personas con discapacidad visual.

Un recorrido experiencial que promovió la empatía y el compañerismo, así se vivió «Un campus para todos»
Como parte de la campaña, Alisson organizó un recorrido experiencial por diferentes espacios del campus, en el que varios estudiantes aceptaron el reto de desplazarse con los ojos vendados, utilizando bastones improvisados y orientándose principalmente a través de los sonidos del entorno. Antes de iniciar la actividad, compartió con los participantes algunas orientaciones básicas sobre el uso del bastón y sobre la importancia de desarrollar una escucha más atenta para facilitar la movilidad.
Durante la experiencia, los estudiantes se organizaron en parejas: mientras uno recorría el campus en condición de ceguera simulada, el otro asumía el rol de guía. Esta dinámica permitió generar conciencia sobre las dificultades que puede representar la movilidad en entornos no plenamente adaptados y, al mismo tiempo, fortaleció valores como la solidaridad, el respeto y el compañerismo.

De acuerdo con Alisson, la actividad provocó una reflexión significativa entre los participantes, quienes expresaron una nueva comprensión sobre la realidad que viven muchas personas con discapacidad visual. Más allá del ejercicio simbólico, la campaña se convirtió en una oportunidad para promover una conversación necesaria sobre el papel de la comunidad universitaria en la construcción de espacios más inclusivos.
A sus 21 años, Alisson también representa una historia de perseverancia y compromiso. Además de su vida académica, asume con dedicación su rol como madre de un bebé de 11 meses, experiencia que acompaña con el respaldo de su familia, a quienes reconoce como su principal red de apoyo. Esta dimensión personal aporta aún más valor a su liderazgo y a la sensibilidad con la que impulsa iniciativas de transformación social desde el entorno universitario.
La campaña “Un campus para todos” también abrió un espacio de reflexión sobre la necesidad de seguir fortaleciendo la accesibilidad en la institución, a través de acciones como la implementación de líneas táctiles de orientación, la disminución de obstáculos en las zonas de circulación y una mayor conciencia sobre el uso responsable de los espacios comunes.


Para Alisson, hablar de inclusión significa pensar en una universidad donde cada estudiante pueda transitar, aprender y participar plenamente en la vida académica. Su mensaje invita a comprender que la construcción de un campus verdaderamente inclusivo no depende únicamente de ajustes físicos o estructurales, sino también de actitudes cotidianas marcadas por la empatía, la disposición de ayuda y el reconocimiento del otro.
Con iniciativas como esta, la Facultad de Ciencias Humanas y de la Educación reafirma su compromiso con una formación que no solo transmite conocimientos, sino que también promueve ciudadanía, sensibilidad social y transformación con propósito. “Un campus para todos” deja así una invitación clara: avanzar hacia una comunidad universitaria más consciente, más humana y verdaderamente abierta para todos.


