Cuatro profesionales formados en la Corporación Universitaria Adventista integraron una misión de búsqueda, rescate y atención humanitaria que llevó esperanza a comunidades afectadas por la emergencia



Cuatro egresados de la Corporación Universitaria Adventista (UNAC) hicieron parte de la misión humanitaria desplegada por la Corporación Rescate GARSA para atender a las comunidades afectadas por el doble terremoto que sacudió el estado de La Guaira, Venezuela. Su participación evidenció cómo la formación profesional, el compromiso con el servicio y los principios cristianos promovidos por la institución trascienden las aulas para responder a las necesidades de la sociedad en escenarios de alta complejidad.
Durante cerca de dos semanas, el equipo desarrolló labores de búsqueda y rescate, recuperación de víctimas, atención prehospitalaria y apoyo logístico en los sectores de La Guaira, Catia La Mar, Maiquetía y Caraballeda, en coordinación con organismos de emergencia y organizaciones humanitarias presentes en la zona. La misión fue liderada por la Corporación Rescate GARSA, organización dirigida por el egresado unacense Arbey Fernández Jaimes.
Una misión al servicio de la vida
Arbey Fernández Jaimes, egresado del programa de Administración de Empresas de la UNAC (2007) y gerente de la Corporación Rescate GARSA, coordinó desde Colombia toda la operación logística y administrativa que hizo posible el desplazamiento y el trabajo del equipo en territorio venezolano.
«Nuestra motivación iba más allá de atender una emergencia; queríamos llevar esperanza, aliviar el sufrimiento de las personas afectadas y demostrar que la solidaridad no conoce fronteras», afirmó.
La misión fue financiada con recursos propios de la Corporación y con el apoyo de personas que realizaron donaciones voluntarias. Fernández destacó, además, un gesto que marcó profundamente al equipo: un integrante de la delegación de búsqueda y rescate de El Salvador entregó víveres, herramientas y equipos para fortalecer la capacidad operativa de GARSA, expresando: «No me den las gracias a mí; denle gracias a Dios».
Para el egresado, la formación recibida en la UNAC ha sido determinante en su ejercicio profesional.
«La UNAC me enseñó a entender la administración como una forma de servicio. Cada decisión financiera, cada proyecto y cada recurso bien gestionado pueden convertirse en una ambulancia que llega a tiempo, en un equipo de rescate mejor preparado o en una vida que logra salvarse.»
Egresados que sirven donde más se necesita
Entre quienes viajaron a Venezuela estuvo Alexander Alarcón, egresado del programa de Atención Prehospitalaria de la UNAC (2023), quien integró el equipo de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.
«Me motivó el deseo de salvar vidas y brindar ayuda a quienes más lo necesitaban. Sentí que era la oportunidad de poner en práctica la vocación de servicio que me llevó a estudiar esta carrera», expresó.
Uno de los momentos más difíciles de la misión ocurrió cuando su equipo participó en la recuperación de los cuerpos de la nieta y la exesposa de un habitante de la zona, atrapadas bajo los escombros. A pesar de la complejidad de las labores, destacó la solidaridad de la población venezolana como una fuente permanente de motivación para continuar sirviendo.
También hizo parte de la misión Yovanni González, egresado del programa de Atención Prehospitalaria (2004), quien durante nueve días trabajó en operaciones de búsqueda, rescate y atención prehospitalaria en el sector de Caraballeda.
Al recordar la escena que encontró al llegar, la describió con una sola palabra: «Devastadora».
Entre las experiencias que más impactaron su vida estuvo el hallazgo de dos hermanos, de nueve y seis años, encontrados abrazados bajo los escombros. Frente a esta realidad, aseguró que solo la fe en Dios le permitió mantener la fortaleza necesaria para continuar sirviendo a las comunidades afectadas.
Servir también es acompañar
La misión también contó con el aporte de Sonia Katering Hoyos Rojas, egresada de la UNAC (2017) de la Tecnología en Atención Prehospitalaria de la UNAC, quien, aunque no pudo viajar debido a una cirugía reciente y a compromisos laborales, desempeñó un papel fundamental desde Colombia.
Durante toda la operación mantuvo comunicación permanente con las familias de los cinco rescatistas, brindándoles acompañamiento emocional y espiritual mientras sus seres queridos permanecían en terreno.
«A veces era difícil encontrar las palabras apropiadas para darles apoyo», recordó.
Hoyos relacionó esta experiencia con los proyectos de acompañamiento psicosocial desarrollados durante su formación universitaria y resaltó el papel de la oración como un elemento de esperanza para las familias.
«Al orar junto a la familia, eso les daba la bonita esperanza y confianza de que ellos iban a volver bien.»
Asimismo, extendió una invitación a la comunidad universitaria para vincularse a este tipo de iniciativas de servicio y voluntariado.
Una formación que trasciende fronteras
Aunque cada uno desempeñó un rol diferente, los cuatro egresados coinciden en que la formación recibida en la UNAC fortaleció no solo sus competencias profesionales, sino también su compromiso con el servicio a los demás, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad. Para Arbey Fernández Jaimes, el voluntariado


