Desde Perú hasta Medellín, el conocimiento cruzó fronteras para convertirse en un puente de colaboración académica. La docente investigadora Yessica Erazo Ordóñez, de la Universidad Peruana Unión, llegó a la Corporación Universitaria Adventista (UNAC) como parte de una movilidad internacional enfocada en el fortalecimiento de la investigación y el intercambio de saberes. Con una trayectoria centrada en las ciencias administrativas, Erazo ha dedicado su carrera al desarrollo de competencias investigativas y a la formación académica con impacto real. Su estancia en Colombia no solo ha sido una oportunidad para producir conocimiento, sino también para construir redes y compartir metodologías en un entorno colaborativo.
“Estas experiencias permiten no solo generar conocimiento, sino también intercambiar buenas prácticas y enfoques pedagógicos entre instituciones”, afirma la docente, quien actualmente participa en procesos como la coautoría de artículos científicos, la evaluación de la calidad académica y el fortalecimiento de competencias investigativas en estudiantes y docentes.
Un trabajo académico con impacto real
Durante su paso por la UNAC, la profesora también ha sido invitada a integrar la comisión académica del CIEACE, donde trabaja en la planificación y alineación académica del congreso que se realizará en septiembre, en el campus de la UNAC. Su participación ha estado marcada por una agenda activa que incluye el desarrollo de casos empresariales, asesoría a grupos de investigación y acompañamiento en aulas de clase.



Uno de los aspectos más destacados de su experiencia ha sido el contacto directo con estudiantes y docentes. En estos espacios, ha brindado retroalimentación a proyectos reales de investigación, aportando ideas que contribuyen a consolidar procesos académicos más sólidos. “El valor de esta movilidad está en esos momentos de intercambio donde se generan reflexiones profundas. Ahí es donde realmente se construye conocimiento”, señala.
Lejos de encontrar contrastes marcados, Erazo destaca la complementariedad entre ambas instituciones. Tanto en Perú como en Colombia, asegura, existe un fuerte compromiso con la formación integral y la investigación. Sin embargo, resalta como un diferencial el modelo colombiano de semilleros de investigación, que promueve la formación investigativa desde etapas tempranas. Además, subraya la apertura de ambos países hacia la internacionalización académica, un factor clave para fortalecer equipos colaborativos y ampliar el alcance de la producción científica.
Una experiencia de investigación que transforma
Más allá de lo académico, la experiencia también ha dejado una huella personal. La docente destaca el ambiente dinámico, participativo y respetuoso en las aulas, así como la calidez de la comunidad universitaria que facilitó su integración desde el primer momento. “A nivel personal, esta experiencia fortalece mi visión como docente e investigadora. Me llevo una comprensión más amplia del contexto social donde se construye el conocimiento”, expresa.




Asimismo, resalta aspectos de la ciudad que la acogió, como su identidad, resiliencia y capacidad de transformación, elementos que, según afirma, también enriquecen el proceso educativo.
Una invitación a cruzar fronteras
Convencida del valor de estas experiencias, la profesora no duda en recomendar este tipo de movilidades a otros docentes. Para ella, se trata de una oportunidad que impulsa el crecimiento profesional, fortalece redes académicas y abre nuevas posibilidades en el ámbito investigativo.
“Es una experiencia que transforma la mirada docente y deja huella tanto en lo profesional como en lo personal”, concluye.


